18 de abril de 2010
Efectos de las asanas: Sarvangasana, la postura sobre los hombros
SARVANGASANA, LA POSTURA DE LOS HOMBROS
Tres posturas según Swami Sivananda, por sí solas, mantienen el cuerpo en perfecta salud: sirshasana, la postura sobre la cabeza (ver Yoga Journal número 35), sarvangasana, la postura sobre los hombros y paschimottanasana, la flexión hacia adelante (que veremos en un próximo número de esta revista). Sarvangasana, la postura sobre los hombros, rejuvenece y vigoriza todo el cuerpo.
INSTRUCCIONES
(La descripción corresponde al CD de audio Yoga@Home, Yoga en casa, del Centro Internacional de Yoga Sivananda de Madrid)
Esta postura vigoriza y rejuvenece todo el cuerpo pero no conviene a las personas con tensión sanguínea muy alta.
Posición 1
Tumbarse en el suelo boca arriba con las piernas juntas, los brazos a lo largo del cuerpo y las palmas de las manos hacia abajo.
Posiciones 2, 3, 4 y 5.
Al inhalar, apoyando las palmas de las manos en el suelo, elevar lentamente las piernas, (posición 2), las caderas y la espalda (Posiciones 3 y 4) sin coger demasiado impulso, hasta alcanzar la posición vertical, (Posición 5)
Al exhalar sujetar la espalda firmemente con las palmas y los dedos de las manos, de forma que la barbilla toque la parte baja de la garganta, estimulando, de esta forma, la glándula tiroides (la más importante del sistema endocrino) y las paratiroides. Los dedos pulgares hacia los costados y los demás dedos hacia la espalda. La parte posterior del cuello, la cabeza y los hombros, en los que descansa todo el peso del cuerpo, deberán estar en contacto con el suelo.
Rectificar la postura estirando ligeramente la columna vertebral, colocando las piernas en posición vertical, e intentando juntar más los codos para que la barbilla se aproxime al pecho, bajando las manos por la espalda hacia los hombros para enderezar el torso.
No permitir que el cuerpo se mueva y se venga hacia detrás.
Si nos cansamos en la postura doblamos las piernas acercando las rodillas lo más posible hacia la frente por unos instantes. Luego volver a la postura sobre los hombros.
Respirar en la postura contando tres tiempos en la inhalación y tres en la exhalación y mantenerla en silencio unos 60 segundos
VARIACIONES
Posición 6
Se denomina “postura completa” en la cual soltamos el agarre de la espalda para llevar los brazos estirados hacia arriba, en paralelo con las piernas. Para ello podemos llevar las piernas ligeramente hacia detrás, de modo que nos resulte más fácil mantener el equilibrio.
Posición 7
Otra variante consistiría en colocar las palmas de las manos y estirar los brazos contra el suelo, ejerciendo presión para mantener la postura con la mayor verticalidad posible.
Posición 8
Sujetamos la espalda firmemente con las dos manos y al exhalar bajamos la pierna izquierda hacia el suelo detrás de la cabeza lo mas estirada posible, con los dedos de los pies hacia la cabeza. Luego al inhalar subirla. Al exhalar bajar la pierna derecha. Al inhalar volverla a subir.
BENEFICIOS DE SARVANGASANA (POSTURA SOBRE LOS HOMBROS)
Sistema circulatorio
Incrementa el retorno venoso hacia el corazón, estimulando y fortaleciendo el pulso cardíaco.
Enriquece con un suplemento de oxígeno y de nutrientes a las células de todo el cuerpo por el incremento de la circulación sanguínea. Alivia, por las restricciones del flujo de sangre a la cabeza, los dolores esta. Mejora la concentración.
Fortalece el músculo cardíaco y el latido del corazón. Alivia las venas varicosas por el aumento del retorno venoso.
Contraindicación: hipertensión.
Sistema óseo y espalda
Mejora las curvaturas naturales de la columna al dejarlas reposar en sentido inverso. Fortalece la columna dotándola de elasticidad.
Masajea los discos vertebrales en sus superficies superiores por su inversión.
Alivia las presiones en la zona coccígea y lumbar de la columna vertebral.
Contraindicación: lesiones en la nuca.
Sistema muscular
Estira el cuello y la parte superior de la espalda
Fortalece los músculos de la zona de los hombros, especialmente los deltoides, del tórax, de la espalda, de los brazos y las articulaciones de las muñecas.
Enriquecimiento sanguíneo extra de la laringe y de la faringe
Equilibrio hormonal
Mejora el riego sanguíneo y el control neuronal de la tiroides, (la glándula más importante del sistema endocrino, involucrada en el metabolismo celular, la producción de calor y el crecimiento del tejido muscular y óseo) y las paratiroides (reguladora de los niveles de calcio en el organismo). Y ello por la presión
Órganos internos
Mejora la gastroptosis (desplazamiento del estómago hacia abajo).
La inversión en los órganos internos mejora su funcionamiento, desintoxicando sus tejidos y mejorando el aporte sanguíneo. Alivia la indigestión, el estreñimiento y los problemas del estómago
Contraindicación: la menstruación o embarazo.
Sistema nervioso autónomo
Alivia, por el estiramiento, las tensiones relacionadas con el estrés en las zonas del cuello y de los hombros.
Mejora la función de “descanso y reparación” del sistema nervioso parasimpático. Al mismo tiempo previene la sobre estimulación (reacción de lucha y huída) del sistema nervioso simpático.
Relajación profunda
Mejora el sentido del equilibrio por el trabajo de los músculos de los brazos y relaja los de las piernas
Nadis (meridianos)
Mejora el flujo de prana en la zona de los hombros.
Desbloquea el prana, tanto por excesos o carencias, en los puntos de intersección de los Nadis, especialmente en el cuello y lo equilibra dando una sensación de rejuvenecimiento.
Hatha Yoga: unión del Sol y la Luna
El Prana (energía ascendente que controla la respiración) está representado por el Sol (Ha). El Apaña (energía descendente, que ayuda a la eliminación) es denominado Luna (Ta.).
Dirige el prana y el apaña hacia el plexo solar por la postura invertida y el cierre de la barbilla.
Efectos en los chakras
Incrementa la energía del Vishuddha Chakra en la zona de la garganta
Sistema Respiratorio
Favorece la respiración abdominal profunda al limitar el uso de la parte superior de los pulmones.
Masajea la parte superior de los pulmones relajando la inferior por la inversión del cuerpo.
Ayuda a controlar el equilibrio entre la exhalación y la inhalación.
Información elaborada por el Centro Internacional de Yoga Sivananda Vedanta de Madrid.
Tel. 91 361 51 50
www.sivananda.org/madrid
23 de septiembre de 2009
10 de junio de 2009
Retiro de Yoga en Aluenda
Más información: www.sivananda.org/madrid

Musica Espiritual en Aluenda
Nuestro retiro de YOGA en Aluenda fue para mi una experiencia hermosa... simplemente con cerrar los ojos puedo recordar la belleza de las nubes entre las sierras, la amabilidad de los anfitriones, el respeto entre los compañeros, la deliciosa y nutritiva alimentación... y esos paseos en silencio que nos conectan directamente con la vida, con la naturaleza...
Del retiro para mi lo más esencial fue la Devocion hacia DIOS, hacia los Maestros SWAMI SIVANANDA y SWAMI VISHNUDEVANANDA. En esta devoción sincera la compañera ideal fue la música... la "Música Espiritual". Sutilmente estuvo siempre presente nuestro encuentro. Se podia percibir en el Silencio, en el canto de los pájaros, en los Mantras eternos... el mantra madre "OM" y en el bonito concierto de Musica Clásica de Saraswati interpretando a Bach.
Fue un encuentro donde todos juntos dimos un gran valor a lo tradicional. Si bien podemos aceptar con cariño este siglo XXI con sus cambios, velocidad, modas, diversidad... es vital que siempre siempre siempre atesoremos los libros clásicos, las músicas clásicas... y los eternos Maestros...
Gracias a todos yo me sentí "como en casa".
Om Shanti, Mariella (Uruguay)
Más información: www.sivananda.org/madrid

Musica Espiritual en Aluenda
Nuestro retiro de YOGA en Aluenda fue para mi una experiencia hermosa... simplemente con cerrar los ojos puedo recordar la belleza de las nubes entre las sierras, la amabilidad de los anfitriones, el respeto entre los compañeros, la deliciosa y nutritiva alimentación... y esos paseos en silencio que nos conectan directamente con la vida, con la naturaleza...
Del retiro para mi lo más esencial fue la Devocion hacia DIOS, hacia los Maestros SWAMI SIVANANDA y SWAMI VISHNUDEVANANDA. En esta devoción sincera la compañera ideal fue la música... la "Música Espiritual". Sutilmente estuvo siempre presente nuestro encuentro. Se podia percibir en el Silencio, en el canto de los pájaros, en los Mantras eternos... el mantra madre "OM" y en el bonito concierto de Musica Clásica de Saraswati interpretando a Bach.
Fue un encuentro donde todos juntos dimos un gran valor a lo tradicional. Si bien podemos aceptar con cariño este siglo XXI con sus cambios, velocidad, modas, diversidad... es vital que siempre siempre siempre atesoremos los libros clásicos, las músicas clásicas... y los eternos Maestros...
Gracias a todos yo me sentí "como en casa".
Om Shanti, Mariella (Uruguay)
Más información: www.sivananda.org/madrid
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yoga
4 de mayo de 2009
Festival: Yoga, música y sabiduría
Más información: www.sivananda.org/madrid

El domingo 10 de mayo al filo de las 10 de la noche concluyó el festival de yoga, música y sabiduría que había comenzado una semana antes, el 3 de mayo. Con el eco de la música de Sri Venugopal Goswami, maestro espiritual, resonando aún en las almas de los asistentes terminó una semana mágica en la que los centenares de alumnos compartieron sus experiencias tras asistir a nueve clases magistrales de yoga, seis conferencias y siete recitaciones musicales de sabiduría. Este año, además, el Centro de Yoga Sivananda de Madrid contó con un concierto excepcional en el nuevo teatro Lara con Sri Venugopal Goswami y su grupo musical de la India, en el marco del Primer Festival de Mantras organizado por Metric Productions y la Fundación Ananta.
El festival arrancó con un taller de asanas que se repitió a lo largo de la semana. Las clases fueron impartidas por Swami Sivadasananda, Yoga Acharya (maestro espiritual) y otros discípulos directos de Swami Vishnudevananda y profesores del centro. Las decenas de alumnos que asistieron aprendieron a mejorar sus técnicas en las flexiones, posturas invertidas, extensiones, estiramiento y masa muscular, posturas de pie, la dinámica del saludo al sol y variaciones clásicas.
Los talleres fueron el preludio perfecto para preparar la mente con el fin de que recibiera las enseñanzas de las sabias conferencias de Swami Sivadasananda. En tan solo sesenta minutos, este Yoga Acharya es capaz de abrir nuevos espacios en las mentes de sus alumnos. Con un envidiable sentido del humor, en sus charlas mezcla la filosofía, la biología y la psicología con un único fin: ofrecer herramientas útiles a los alumnos para cambiar sus vidas y transformar el caos en orden, el desasosiego en paz y la insatisfacción en alegría. Una buena forma de medir los cambios --dijo-- es llevar un diario espiritual.
Sin duda, la conferencia más esperada fue la ofrecida por Swami Durgananda, directora de los Centros Sivananda en Europa. Su presencia en este festival fue respondida masivamente por los alumnos del centro. En esta ocasión explicó técnicas para desarrollar la fuerza espiritual interior. En estos tiempos de crisis económica y moral sus palabras fueron una bocanada de aire fresco. En su charla, Swami Durgananda recordó que las sociedades han evolucionado en todos los terrenos, científico, médico, económico y tecnológico. Sin embargo, los humanos siguen sin poder controlar el miedo. Por ello, seguimos siendo objeto de las manipulaciones de aquellos que nos han hecho creer que el éxito se mide por la posesión de objetos materiales. De este modo, mientras gastamos energía en adquirir nuevos bienes nuestra alma grita para que nos ocupemos de sus necesidades que nada tienen que ver con nuestra cuenta corriente o nuestra tarjeta de crédito. Swami Durgananda nos aconsejó buscar en el interior para llenar el vacío y leer y releer las escrituras de los sabios.
Si todo esto fuera poco, Sri Venugopal Goswami y su grupo musical nos deleitaron con sus recitales de sabiduría musical. Este maestro espiritual recitó el Bhagavata Saptaha, una guirnalda de versos acerca de la realización del alma. Con un estilo único en el que entremezcla la música tradicional de los templos de la India y la exposición de textos inspiradores de los yoguis y de los rishis logró elevar las conciencias al repetir, como un mantra, que somos seres divinos que hemos nacido para servir al amor. Este sabio nos aconsejó reconocer nuestra esencia divina y a ver con los ojos del amor a nuestros semejantes. Sri Venugopal Goswami nos explicó que deberíamos seguir el ejemplo de los perros. Ellos no necesitan elementos externos para ser felices. Basta con que muevan su rabo. A nosotros no nos resulta tan fácil, pero si aprendemos a simplificar nuestras vidas y a dominar nuestros egos habremos recorrido una gran parte de nuestra evolución espiritual.
Además, el Centro de Yoga Sivananda de Madrid celebró los días 9 y 10 de mayo sus jornadas de puertas abiertas. Un fin de semana intenso en el que los alumnos tuvieron ocasión de intercambiar sus experiencias y sus preocupaciones en el centro. El buen tiempo permitió a los estudiantes disfrutar de un menú vegetariano en la terraza, un oasis en el centro de Madrid. La energía positiva se sentía en cada uno de los asistentes. El yoga, una vez más, les hizo ver que más vale un gramo de práctica que un kilo de teoría. La práctica te permite elevar tu conciencia y sentir que tú eres el dueño de tu destino.
Al término del festival, Swami Sivadasananda agradeció a los asistentes su presencia. A cambio, les explicó que sus vidas cambiarían por el poder del yoga, la música y la sabiduría. El yoga es lento, pero seguro, afirma. Una puerta que te permite reconciliarte con la persona más importante de tu vida: tú mismo.
El próximo año el festival se repetirá. Mientras, puedes practicar y disfrutar del yoga en el centro Sivananda de Madrid. Todos los días de la semana se imparten clases y también se organizan talleres los fines de semana. Seguro que encuentras lo que buscas. Te esperamos.
Más información: www.sivananda.org/madrid

El domingo 10 de mayo al filo de las 10 de la noche concluyó el festival de yoga, música y sabiduría que había comenzado una semana antes, el 3 de mayo. Con el eco de la música de Sri Venugopal Goswami, maestro espiritual, resonando aún en las almas de los asistentes terminó una semana mágica en la que los centenares de alumnos compartieron sus experiencias tras asistir a nueve clases magistrales de yoga, seis conferencias y siete recitaciones musicales de sabiduría. Este año, además, el Centro de Yoga Sivananda de Madrid contó con un concierto excepcional en el nuevo teatro Lara con Sri Venugopal Goswami y su grupo musical de la India, en el marco del Primer Festival de Mantras organizado por Metric Productions y la Fundación Ananta.
El festival arrancó con un taller de asanas que se repitió a lo largo de la semana. Las clases fueron impartidas por Swami Sivadasananda, Yoga Acharya (maestro espiritual) y otros discípulos directos de Swami Vishnudevananda y profesores del centro. Las decenas de alumnos que asistieron aprendieron a mejorar sus técnicas en las flexiones, posturas invertidas, extensiones, estiramiento y masa muscular, posturas de pie, la dinámica del saludo al sol y variaciones clásicas.
Los talleres fueron el preludio perfecto para preparar la mente con el fin de que recibiera las enseñanzas de las sabias conferencias de Swami Sivadasananda. En tan solo sesenta minutos, este Yoga Acharya es capaz de abrir nuevos espacios en las mentes de sus alumnos. Con un envidiable sentido del humor, en sus charlas mezcla la filosofía, la biología y la psicología con un único fin: ofrecer herramientas útiles a los alumnos para cambiar sus vidas y transformar el caos en orden, el desasosiego en paz y la insatisfacción en alegría. Una buena forma de medir los cambios --dijo-- es llevar un diario espiritual.
Sin duda, la conferencia más esperada fue la ofrecida por Swami Durgananda, directora de los Centros Sivananda en Europa. Su presencia en este festival fue respondida masivamente por los alumnos del centro. En esta ocasión explicó técnicas para desarrollar la fuerza espiritual interior. En estos tiempos de crisis económica y moral sus palabras fueron una bocanada de aire fresco. En su charla, Swami Durgananda recordó que las sociedades han evolucionado en todos los terrenos, científico, médico, económico y tecnológico. Sin embargo, los humanos siguen sin poder controlar el miedo. Por ello, seguimos siendo objeto de las manipulaciones de aquellos que nos han hecho creer que el éxito se mide por la posesión de objetos materiales. De este modo, mientras gastamos energía en adquirir nuevos bienes nuestra alma grita para que nos ocupemos de sus necesidades que nada tienen que ver con nuestra cuenta corriente o nuestra tarjeta de crédito. Swami Durgananda nos aconsejó buscar en el interior para llenar el vacío y leer y releer las escrituras de los sabios.
Si todo esto fuera poco, Sri Venugopal Goswami y su grupo musical nos deleitaron con sus recitales de sabiduría musical. Este maestro espiritual recitó el Bhagavata Saptaha, una guirnalda de versos acerca de la realización del alma. Con un estilo único en el que entremezcla la música tradicional de los templos de la India y la exposición de textos inspiradores de los yoguis y de los rishis logró elevar las conciencias al repetir, como un mantra, que somos seres divinos que hemos nacido para servir al amor. Este sabio nos aconsejó reconocer nuestra esencia divina y a ver con los ojos del amor a nuestros semejantes. Sri Venugopal Goswami nos explicó que deberíamos seguir el ejemplo de los perros. Ellos no necesitan elementos externos para ser felices. Basta con que muevan su rabo. A nosotros no nos resulta tan fácil, pero si aprendemos a simplificar nuestras vidas y a dominar nuestros egos habremos recorrido una gran parte de nuestra evolución espiritual.
Además, el Centro de Yoga Sivananda de Madrid celebró los días 9 y 10 de mayo sus jornadas de puertas abiertas. Un fin de semana intenso en el que los alumnos tuvieron ocasión de intercambiar sus experiencias y sus preocupaciones en el centro. El buen tiempo permitió a los estudiantes disfrutar de un menú vegetariano en la terraza, un oasis en el centro de Madrid. La energía positiva se sentía en cada uno de los asistentes. El yoga, una vez más, les hizo ver que más vale un gramo de práctica que un kilo de teoría. La práctica te permite elevar tu conciencia y sentir que tú eres el dueño de tu destino.
Al término del festival, Swami Sivadasananda agradeció a los asistentes su presencia. A cambio, les explicó que sus vidas cambiarían por el poder del yoga, la música y la sabiduría. El yoga es lento, pero seguro, afirma. Una puerta que te permite reconciliarte con la persona más importante de tu vida: tú mismo.
El próximo año el festival se repetirá. Mientras, puedes practicar y disfrutar del yoga en el centro Sivananda de Madrid. Todos los días de la semana se imparten clases y también se organizan talleres los fines de semana. Seguro que encuentras lo que buscas. Te esperamos.
Más información: www.sivananda.org/madrid
27 de febrero de 2009
Retiro de Yoga en Piedralaves
Más información: www.sivananda.org/madrid

Por fin llego el viernes, día de marcha hacia el retiro en Ávila. Es la primera vez que vamos a este lugar…Da gusto hacer la maleta: zafu, ropa cómoda, algo de abrigo y poco más…
Emprendemos el viaje, según van pasando los kilómetros, la mochila del diario va aligerándose. Empezamos a desconectar de Madrid para ir sintonizando poco a poco con el “retiro”. El cambio es considerable: asfalto, bullicio, prisas y ese “vivo sin vivir en mí” que parece inherente a urbe se va transformando con el viaje, casi imperceptiblemente al igual que el paisaje que de tonos grises y pardos va cambiando al verde exuberante salpicado por las mimosas y los almendros en flor que nos anuncian la llegada de la primavera. No hay atascos ni retenciones, las deficiencias del GPS fueron subsanadas con el sentido común. Seguramente el “Tryambakam” tuvo algo que ver en el buen transcurso del viaje.
Llegamos a Piedralaves. A la entrada nos encontramos con Swami y algunos profesores. Comentamos las primeras impresiones sobre el centro rural. Todos coincidimos en que el lugar daba sensación de apertura, sin obstáculos en su arquitectura, sencillez y comodidad. El joven que regenta el centro nos indica nuestras habitaciones y de una forma cordial y casi familiar nos explica los trámites burocráticos que tenemos que hacer. Si bien sabemos que la energía la llevamos nosotros - la escuela Sivananda -, el lugar y la acogida cálida facilitándonos la estancia, ayudan a concentrarse y poner toda la atención en la práctica del “Sádhana”.
Me dirijo a la habitación a dejar el equipaje. La curiosidad me empuja a dar una vuelta por el recinto y conocer las dependencias. Y casi sin pensarlo salgo, encontrándome con otros compañeros. Llego a la sala de yoga, el altar ya ha sido colocado. En ese momento swami comienza a cantar el “árati”.
Hemos llegado temprano, faltan bastantes compañeros por llegar. En poco rato irá apareciendo el grueso del grupo, pues a las 4 empieza la primera clase de ásanas. El sol entra radiante en la sala. Narayan comienza con energía, nos hace estirar, retorcernos y en definitiva ir abriendo nuestros cuerpos y mentes a otro plano más sutil. Las ásanas y el pranayama abren el apetito. Al salir de la sala para dirigirnos al comedor. La cena, deliciosa, se hace muy difícil parar, y hay postre, que tentación tan grande.
Antes del “Satsang”, salimos a respirar el aire puro de la sierra de Gredos. Se ve los últimos rayos de sol y los colores del atardecer. “Satsang”: los sentidos se van desconectando, ya no hay colores ni sabores. Estamos en la meditación. Las imágenes y el diálogo mental se va aquietando, las indicaciones de Swami nos ayudan. Los cantos y el japa (repetición de mantras) nos hacen volver al exterior, uniéndonos en una sola vibración con el sonido. Después del “árati” y de tomar el “prasat”, nos reúne para distribuir las diferentes tareas. ¡Lo sabía!: me toca preparar el “prasat” de la mañana. Dormiré fatal, pensando que a lo mejor no me despierto a tiempo. Efectivamente, la orden mental estaba dada. Duermo fatal pero consigo despertarme e ir a la cocina, casi a tientas para preparar el “prasat” con Gauri. Todo está abierto, todo resulta fácil. La fruta está a mano, disponible en cantidad.
Seis y media de la mañana: segundo “Satsang”. Aún no amaneció. Depositamos el “prasat”, sintiéndonos cada vez un poquito más instrumentos de la acción. Hace frío, nos arropamos y comienza la meditación. El OM vuelve a llenar la sala y los cantos comienzan con “Jaya Ganesa” ayudándonos a vencer los obstáculos en nuestra senda espiritual. Swami nos cuenta un cuento. Me encantan los cuentitos, son como destellos intensos de luz muy concentrada. Mucha información en pocas palabras. ¿Por dónde entraran los cuentos, que llegan tan hondos? Por el intelecto, no, desde luego. Hoy el día es más gris y frío, ayudándonos a interiorizar un poquito más. En la primera clase de ásanas de la mañana, a las ocho, el cuerpo está rígido. Tengo que estar atenta en las retenciones de “Kapalabhati” pues me voy hacia delante, me duermo. El “Anuloma viloma” me cuesta, que lento van contando, ¿será que he dormido poco?. Con gran esfuerzo continúo la clase y en la relajación final me quedo inconsciente, ¿dónde estuve?.
Después del desayuno, viene el paseo en silencio. Se anuncia con un toque de campana. Me incorporo al círculo de asistentes y agarrándonos de las manos cantamos a Krsna y Rama. Mahadev nos indica que tenemos que ir en silencio durante la ida, observando y atentos al camino. Ahora los sentidos se abren. Hasta los colores son más intensos, el canto de los pájaros más claro. Nos cruzamos con un rebaño de ovejas y cabras que van en dirección contraria a nosotros. Es espectacular el silencio que guardan, hasta un corderito recién nacido emite un tímido “bee” que se ahoga en el silencio del grupo. Parece que al igual que nosotros están haciendo un paseo silencioso. Swami se detiene cerca de un arroyo y paramos la marcha sentándonos a meditar. El sonido del agua capta la atención y poco a poco ocupa todos nuestros pensamientos… El Om vuelve a sacarme fuera y ahí estoy, con mis compañeros de camino. Dentro, fuera, fuera y dentro. Cada vez es más fácil. La mente cada vez está más tranquila, todo fluye. Ya lo observe en otros retiros. El “Sádhana” funciona. Es como si supiera lo que tengo que hacer en cada momento, no hay esfuerzo.
Observo a los niños corretear y jugar a historias imaginarias en el jardín. Es uno de los primeros retiros a los que asisten los hijos de los yoguis. Parecen abejitas polinizando el lugar, de un lado para otro, con esa energía propia de la infancia. Laskmi lo está consiguiendo. Tal vez no dentro de mucho, Mádhavi acerque a los retiros el otro eslabón del ciclo de la vida, la tercera edad.
Las conferencias siempre son inspiradoras y aunque haya asistido a varias sobre el mismo tema hay una información que en ese momento preciso es la adecuada a mis necesidades. Otra sesión más de ásanas, a las 4 de la tarde, nos hace resituar un poquito más: otra vuelta de tuerca. El “Satsang” del sábado tarde tiene mucho prana, estamos todos recargados. Se nota una energía muy especial. Swami está contento y nosotros también. Cantamos y tocamos con fuerza. Esa noche duermo sin ningún esfuerzo. Caigo como un lirón. Ya no tengo preocupaciones.
Es domingo y dentro de unas horas volveremos a nuestros respetivos papeles en nuestros pueblos, en nuestras ciudades. Pero da lo mismo, ya sabemos que existe un espacio en el que podemos descansar y volver a conectar con el niño que llevamos dentro. Con la sorpresa y la intensidad que nos proporciona vivir el presente, gracias al “Sádhana” milenario que nuestros maestros nos enseñaron: “Om namo Narayanaya”.
Artículo elaborado por Prema, profesora del Centro de Yoga Sivananda de Madrid
Más información: www.sivananda.org/madrid

Por fin llego el viernes, día de marcha hacia el retiro en Ávila. Es la primera vez que vamos a este lugar…Da gusto hacer la maleta: zafu, ropa cómoda, algo de abrigo y poco más…
Emprendemos el viaje, según van pasando los kilómetros, la mochila del diario va aligerándose. Empezamos a desconectar de Madrid para ir sintonizando poco a poco con el “retiro”. El cambio es considerable: asfalto, bullicio, prisas y ese “vivo sin vivir en mí” que parece inherente a urbe se va transformando con el viaje, casi imperceptiblemente al igual que el paisaje que de tonos grises y pardos va cambiando al verde exuberante salpicado por las mimosas y los almendros en flor que nos anuncian la llegada de la primavera. No hay atascos ni retenciones, las deficiencias del GPS fueron subsanadas con el sentido común. Seguramente el “Tryambakam” tuvo algo que ver en el buen transcurso del viaje.
Llegamos a Piedralaves. A la entrada nos encontramos con Swami y algunos profesores. Comentamos las primeras impresiones sobre el centro rural. Todos coincidimos en que el lugar daba sensación de apertura, sin obstáculos en su arquitectura, sencillez y comodidad. El joven que regenta el centro nos indica nuestras habitaciones y de una forma cordial y casi familiar nos explica los trámites burocráticos que tenemos que hacer. Si bien sabemos que la energía la llevamos nosotros - la escuela Sivananda -, el lugar y la acogida cálida facilitándonos la estancia, ayudan a concentrarse y poner toda la atención en la práctica del “Sádhana”.
Me dirijo a la habitación a dejar el equipaje. La curiosidad me empuja a dar una vuelta por el recinto y conocer las dependencias. Y casi sin pensarlo salgo, encontrándome con otros compañeros. Llego a la sala de yoga, el altar ya ha sido colocado. En ese momento swami comienza a cantar el “árati”.
Hemos llegado temprano, faltan bastantes compañeros por llegar. En poco rato irá apareciendo el grueso del grupo, pues a las 4 empieza la primera clase de ásanas. El sol entra radiante en la sala. Narayan comienza con energía, nos hace estirar, retorcernos y en definitiva ir abriendo nuestros cuerpos y mentes a otro plano más sutil. Las ásanas y el pranayama abren el apetito. Al salir de la sala para dirigirnos al comedor. La cena, deliciosa, se hace muy difícil parar, y hay postre, que tentación tan grande.
Antes del “Satsang”, salimos a respirar el aire puro de la sierra de Gredos. Se ve los últimos rayos de sol y los colores del atardecer. “Satsang”: los sentidos se van desconectando, ya no hay colores ni sabores. Estamos en la meditación. Las imágenes y el diálogo mental se va aquietando, las indicaciones de Swami nos ayudan. Los cantos y el japa (repetición de mantras) nos hacen volver al exterior, uniéndonos en una sola vibración con el sonido. Después del “árati” y de tomar el “prasat”, nos reúne para distribuir las diferentes tareas. ¡Lo sabía!: me toca preparar el “prasat” de la mañana. Dormiré fatal, pensando que a lo mejor no me despierto a tiempo. Efectivamente, la orden mental estaba dada. Duermo fatal pero consigo despertarme e ir a la cocina, casi a tientas para preparar el “prasat” con Gauri. Todo está abierto, todo resulta fácil. La fruta está a mano, disponible en cantidad.
Seis y media de la mañana: segundo “Satsang”. Aún no amaneció. Depositamos el “prasat”, sintiéndonos cada vez un poquito más instrumentos de la acción. Hace frío, nos arropamos y comienza la meditación. El OM vuelve a llenar la sala y los cantos comienzan con “Jaya Ganesa” ayudándonos a vencer los obstáculos en nuestra senda espiritual. Swami nos cuenta un cuento. Me encantan los cuentitos, son como destellos intensos de luz muy concentrada. Mucha información en pocas palabras. ¿Por dónde entraran los cuentos, que llegan tan hondos? Por el intelecto, no, desde luego. Hoy el día es más gris y frío, ayudándonos a interiorizar un poquito más. En la primera clase de ásanas de la mañana, a las ocho, el cuerpo está rígido. Tengo que estar atenta en las retenciones de “Kapalabhati” pues me voy hacia delante, me duermo. El “Anuloma viloma” me cuesta, que lento van contando, ¿será que he dormido poco?. Con gran esfuerzo continúo la clase y en la relajación final me quedo inconsciente, ¿dónde estuve?.
Después del desayuno, viene el paseo en silencio. Se anuncia con un toque de campana. Me incorporo al círculo de asistentes y agarrándonos de las manos cantamos a Krsna y Rama. Mahadev nos indica que tenemos que ir en silencio durante la ida, observando y atentos al camino. Ahora los sentidos se abren. Hasta los colores son más intensos, el canto de los pájaros más claro. Nos cruzamos con un rebaño de ovejas y cabras que van en dirección contraria a nosotros. Es espectacular el silencio que guardan, hasta un corderito recién nacido emite un tímido “bee” que se ahoga en el silencio del grupo. Parece que al igual que nosotros están haciendo un paseo silencioso. Swami se detiene cerca de un arroyo y paramos la marcha sentándonos a meditar. El sonido del agua capta la atención y poco a poco ocupa todos nuestros pensamientos… El Om vuelve a sacarme fuera y ahí estoy, con mis compañeros de camino. Dentro, fuera, fuera y dentro. Cada vez es más fácil. La mente cada vez está más tranquila, todo fluye. Ya lo observe en otros retiros. El “Sádhana” funciona. Es como si supiera lo que tengo que hacer en cada momento, no hay esfuerzo.
Observo a los niños corretear y jugar a historias imaginarias en el jardín. Es uno de los primeros retiros a los que asisten los hijos de los yoguis. Parecen abejitas polinizando el lugar, de un lado para otro, con esa energía propia de la infancia. Laskmi lo está consiguiendo. Tal vez no dentro de mucho, Mádhavi acerque a los retiros el otro eslabón del ciclo de la vida, la tercera edad.
Las conferencias siempre son inspiradoras y aunque haya asistido a varias sobre el mismo tema hay una información que en ese momento preciso es la adecuada a mis necesidades. Otra sesión más de ásanas, a las 4 de la tarde, nos hace resituar un poquito más: otra vuelta de tuerca. El “Satsang” del sábado tarde tiene mucho prana, estamos todos recargados. Se nota una energía muy especial. Swami está contento y nosotros también. Cantamos y tocamos con fuerza. Esa noche duermo sin ningún esfuerzo. Caigo como un lirón. Ya no tengo preocupaciones.
Es domingo y dentro de unas horas volveremos a nuestros respetivos papeles en nuestros pueblos, en nuestras ciudades. Pero da lo mismo, ya sabemos que existe un espacio en el que podemos descansar y volver a conectar con el niño que llevamos dentro. Con la sorpresa y la intensidad que nos proporciona vivir el presente, gracias al “Sádhana” milenario que nuestros maestros nos enseñaron: “Om namo Narayanaya”.
Artículo elaborado por Prema, profesora del Centro de Yoga Sivananda de Madrid
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